Las 4 Funciones del Suelo Pélvico: Mucho más que músculos
Durante años, el suelo pélvico ha sido un gran desconocido. Está ahí, sostiene nuestras vísceras, contiene nuestros esfínteres, participa en el parto… Y, sin embargo, no aparece en las conversaciones hasta que algo duele, se escapa o cae.
Por eso, hoy quiero hablarte de las cuatro funciones del suelo pélvico. Pero, sobre todo, de la función más olvidada: la sexual. Porque el placer también es salud, y no podemos seguir cuidando la pelvis solo cuando “algo va mal”.
Un centro invisible
El suelo pélvico está formado por músculos, fascias y ligamentos que se sitúan en la base de nuestra pelvis.
Está con nosotras desde el nacimiento hasta la vejez. Pero pocas veces lo nombramos, y muchas menos lo cuidamos… Salvo en momentos clave como el embarazo, el post parto o la menopausia, cuando de repente nos confronta con sus síntomas: incontinencias, prolapsos, dolor, ausencia de placer.
Pero ¿qué pasa si empezamos a mirarlo no solo desde la disfunción, sino desde el conocimiento y el autocuidado?
Cuatro funciones del suelo pélvico, una historia de cuerpo
Empecemos por lo que más o menos todas sabemos:
1. Función esfinteriana:
Controla la salida de orina, heces y gases.
Cuando se debilita o descoordina, aparecen síntomas como incontinencia urinaria de esfuerzo o urgencia miccional que limitan nuestra vida diaria. Y no, no es “normal” que se te escape el pis al estornudar. Puede ser habitual, pero no normal.
2. Función de sostén:
Sujeta órganos como la vejiga, el útero y el recto.
Si pierde tono, puede producirse un prolapso, es decir, un descenso de estas vísceras. Esto no solo afecta físicamente, también emocionalmente: muchas mujeres sienten vergüenza o miedo de hablarlo.
3. Función reproductiva:
Durante el parto, el suelo pélvico tiene un papel clave. Pero esto no significa que “se estropee” al dar a luz.
Al contrario, es nuestro aliado en el parto, está diseñado para ello. Otro tema es lo que puede suceder específicamente durante tu parto…
Y aquí… nos paramos. Parece que no tiene más funciones que estas tres y no tiene ningún papel relevante en nuestra vida sexual… O que solo existe para “cumplir” o “complacer”.
Pero el suelo pélvico es también placer, deseo, orgasmo, conexión. Y eso no tiene nada que ver con la reproducción, tiene que ver con habitar el cuerpo y sentir sin miedo.
Y el placer también es salud. Así que hablemos de la cuarta función, la sexual.
Nuestro suelo pélvico participa activamente en nuestra respuesta sexual:
Se contrae rítmicamente durante el orgasmo.
Favorece el riego sanguíneo hacia el clítoris, la vagina y toda la vulva.
Está lleno de terminaciones nerviosas que potencian el placer.
Responde al deseo, pero también lo despierta.
Y para que esto ocurra, no basta con tener un suelo pélvico “fuerte”. Hace falta que esté oxigenado, flexible y sensible.
¿Oxigenado? Sí. La sangre que llega a la pelvis no solo nutre los tejidos, también activa su sensibilidad.
Un suelo pélvico tenso, comprimido o siempre en “modo alerta” no se relaja, no se riega bien… y, por tanto, no siente igual.
¿Flexible? También, porque placer no es apretar. Placer es permitir.
Y para eso, el suelo pélvico tiene que saber moverse: contraerse cuando lo necesitas, pero también soltarse cuando lo deseas.
La rigidez, las hipertonías o las cicatrices internas pueden limitar esta función y transformar el placer en sufrimiento. Y aquí quiero ser muy clara: el dolor en las relaciones (dispareunia) NO es normal. Es frecuente, pero no normal, y se trata con fisioterapia de suelo pélvico para devolverte el disfrute.


Cómo cuidar la función sexual del suelo pélvico
Hay cuatro aspectos que no se pueden descuidar. A veces el suelo pélvico no necesita corregirse… Solo necesita ser escuchado:
Con conciencia corporal: conociéndolo, tocándolo, explorándolo.
Con ejercicios que no solo fortalezcan, sino que flexibilicen y relajen.
Con respiración profunda y conexión diafragmática.
Con vibración, masaje, automasaje…
Y, si hay dolor, puede que necesites un acompañamiento profesional que sepa leer las señales de tu cuerpo y te guíe en el camino de volver a conectar con él.
En Fisio Especialistas (Madrid), valoramos estas 4 funciones en tu primera consulta para detectar el origen de tu problema. Pide tu cita aquí.
Cuéntame, ¿cuándo fuiste consciente por primera vez de tu suelo pélvico? ¿Has sentido que tu deseo estaba limitado por algo físico?
Te leo en comentarios. Porque hablar de esto también es empezar a cuidarse.
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