¿Cómo sé si tengo

un prolapso?

Parte I

 

– Sandra Gómez –

¿Qué es el prolapso?

El prolapso es una disfunción del suelo pélvico que consiste en el descenso de uno o más órganos pélvicos hacia el exterior, por la cavidad vaginal. Los órganos que pueden estar involucrados son la vejiga, la uretra, el útero, el recto y/o el intestino.

Imagen de Fundation For Female Health Awareness

Es importante conocer en qué consiste el prolapso, cuáles son sus síntomas, factores que aumentan el riesgo de padecerlo y las opciones de tratamiento para poder prevenirlo o en caso de que lo padezcas, evitar que se siga agravando.

El prolapso suele estar relacionado con el embarazo y el parto vaginal, pero cuidado, esto no es así, si nuestro cuerpo se encuentra en perfecto estado, aunque nos quedemos embarazadas no tiene porque haber prolapsos y el parto tampoco es un agravante, aqui tendriamos que analizar qué tipo de parto hemos tenido, pero que quede claro, que no por el parto en sí. 

Si nuestra musculatura se encuentra afectada, no pueden sostener los órganos y esto a su vez produce un debilitamiento de las estructuras de sostén visceral (fascia y ligamentos) produciendo su descenso.

Otras causas del prolapso incluyen el “envejecimiento”, “la menopausia”, la obesidad, la tos crónica y el estreñimiento frecuente.

El “envejecimiento y la menopausia” (lo entrecomillo, por el mismo motivo, no por seguir el ciclo de la vida, vamos a tener un prolapso). El descenso de estrógenos en esta etapa vital está caracterizada por un déficit en cuanto a cantidad y calidad del colágeno presente en las estructuras de sostén de los órganos pélvicos. Esto provoca un debilitamiento de las mismas pudiendo favorecer el prolapso. Pero si tenemos una buena alimentación, realizamos ejercicio, y llegamos saludables a esta etapa tan maravillosa de la vida, no tiene por qué haber un prolapso.

Por otro lado, los aumentos repetitivos de presión en el abdomen como la obesidad, la tos crónica, el estreñimiento prolongado, el levantamiento de pesos de forma continuada e incorrecta o la práctica de deportes de impacto o hiperpresivos, pueden hacer que recaiga mucha presión sobre la musculatura del suelo pélvico debilitándose y aumentando su riesgo de aparición.

Una cirugía abdominal o pélvica podría también alterar la dinámica del suelo pélvico. Tras una cirugía es importante hacer una adecuada rehabilitación para evitar posibles disfunciones a corto o largo plazo. Incluso tras la cirugía de prolapso, es necesario realizar una correcta rehabilitación para evitar que el prolapso vuelva a aparecer o se prolapse otra víscera.

También existen factores genéticos que podrían darnos más papeletas a ser susceptibles de su aparición. Cada persona es única igual que cada prolapso, pero se conoce que un mayor déficit de colágeno que le de fortaleza a las estructuras de sostén del suelo pélvico podría aumentar las probabilidades de padecerlo. Aquí la importancia de prevenirlo si a mayores reúnes alguna de las posibles causas mencionadas anteriormente.

¿Cómo sé si tengo prolapso?

El diagnóstico del prolapso es estrictamente clínico mediante un examen pélvico (tacto vaginal) y la historia de los síntomas descritos por la paciente, si los tuviese.

En el examen observamos el estado y posición de las vísceras en reposo y cómo se comportan ante un aumento de presión, pudiendo apoyarnos también en la imagen ecográfica donde podremos observar perfectamente si existe o no descenso visceral.

Atendiendo a su gravedad, podremos definir el grado de descenso clasificándose en 4 grados:

Grado I o leve: descenso ligero de 1 cm aproximadamente en el interior de la vagina.

Grado II: descenso moderado que llega a verse cerca de la entrada vaginal.

Grado III: el órgano traspasa la entrada vaginal al exterior y es frecuente que en este estadío la paciente ya note síntomas propios del prolapso.

Grado IV: el órgano ha traspasado por completo el canal vaginal y se encuentra en el exterior.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas pueden ser muy variables dependiendo del tipo y grado de prolapso y de cada paciente. Algunos de los síntomas más frecuentes son:

– Sensación de bulto o peso genital.

– Sensación de sentarse sobre un peso o un bulto que aprieta la ropa interior.

– Dolor lumbar.

– Dolor abdominal bajo, pesadez o presión al estar mucho tiempo de pie o sentada.

– Molestias al caminar o hacer ejercicio físico.

– Síntomas urinarios: incontinencia urinaria de esfuerzo, de urgencia, retención urinaria, escozor al orinar o dificultad para vaciar la vejiga por completo.

– Síntomas intestinales y/o dificultad para la evacuación, siendo en ocasiones necesario realizar una maniobra de sostén de la parte posterior de la pared vaginal para poder defecar.

– Dolor a la penetración por la ocupación de una víscera en un lugar que no le pertenece.

Los síntomas suelen empeorar al ponerse de pie, al saltar o levantar pesos y generalmente se alivian al estar tumbada.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Síguenos!
Horario

De lunes a viernes

de 8:00 a 21:00

Teléfono

667 03 01 23

Dirección

C/ de Lope de Rueda

Nº 17, 1º C – Madrid

Email

info@fisio-especialistas.com

Al unirte expresas tu consentimiento para recibir comunicaciones comerciales e informativas de Fisio Especialistas. Puedes retirar tu consentimiento en cualquier momento y consultar nuestra Política de Privacidad para más información.

Abrir chat
1
WhatsApp Fisio Especialistas
Hola 👋🏼
¿en qué podemos ayudarte? 💜