El placer
conocerlo y
disfrutarlo.
Hace poco te contábamos sobre la relación que tiene el suelo pélvico y el placer y cómo se puede mejorar esa relación; pero ahora nos damos cuenta que aún hay mucho desconocimiento sobre el PLACER en sí mismo y por eso queremos profundizar un poco más… nos parece fundamental aprender más sobre él para poder disfrutar plenamente y siendo conscientes.
Nos surgen las siguientes preguntas:
¿Qué es el placer? ¿Es lo mismo que la felicidad? ¿Hay un solo tipo de placer? ¿Qué respuesta genera nuestro cuerpo? ¿Qué parte de nuestro cuerpo lo controla?
¿Qué se entiende por placer?
Existen varios tipos de placer, por ejemplo:
Placer psíquico:
son pensamientos generados por la mente basados en recuerdos, imaginación o fantasías.
Placer de la contemplación:
la alegría o euforia que sentimos cuando vemos algo que nos gusta, tan solo de verlo ya nos produce ese gusto del que hablamos.
Placer físico:
posiblemente el que reconocemos con mayor facilidad porque viene dado por la estimulación de los órganos de los sentidos.
¿Por qué nos cuesta hablar de placer?
¡Así nos va!
Menos mal que cada vez estas ideas se escuchan menos, las mujeres tomamos el control sobre nuestra sexualidad e investigamos al respecto. Además, esto es un poco adictivo, porque mientras más aprendes, más quieres saber y esto, seguramente sea porque al estar más informada, te conoces mejor, lo que te gusta, lo que no; en definitiva, todo ello confluye en un disfrute mayor.
Sea como sea, debemos tener claro que hay diferentes tipos de placer y que no siempre tiene porqué ser placer sexual. Ya hemos visto que el placer existe de diversas formas, pero para que sea placer sexual deben confluir muchas más cosas y, sobre todo, tiene que haber una intención erótica.
No todo lo que nos produce placer, va a ser placer sexual. Este último es el resultado de las respuestas de los órganos antes las hormonas, sistema nervioso y flujo sanguíneo que interactúan en la actividad cerebral con la imaginación y la memoria. Es decir, tienen que darse varias circunstancias para que se produzca ese placer sexual y no solo es físico.
Placer VS. Felicidad
El placer es pasajero, momentáneo; la felicidad es permanente y etérea.
El placer se puede conseguir con sustancias y estímulos, pero la felicidad no.
El placer lo experimentamos de forma individual, mientras que la felicidad puede y suele ser compartida.
El placer es dopamina, que está implicada en la regulación de muchas cosas en nuestro cerebro: recompensas, motivación, placer… y la felicidad es serotonina, que nos hace llegar a un estado de serenidad y satisfacción de la vida, tal y como sea.
Cómo ves, el placer forma parte de nuestra vida, lo necesitamos y encima nos da un gustito que solo una misma puede saber lo que siente, ya que es algo muy personal. Por esto, te invito a que profundices más en tus gustos y placeres, que sepas reconocerlos y disfrutarlos siempre que sea posible y con salud.
¿Sabrías reconocer qué es lo que te produce placer? ¿Y placer sexual?
Si quieres saber más sobre cuál es la respuesta de nuestro cuerpo al placer sexual, atenta porque te lo cuento en el próximo blog.
¿Y si el placer no llega, o duele?
Disfrutar del placer «con salud» no siempre depende de la actitud. Cuando hay dolor en las relaciones, falta de sensibilidad o dificultad para llegar al orgasmo, muchas veces hay una causa física detrás: un suelo pélvico demasiado tenso, una cicatriz, un desajuste hormonal. Y eso se valora y se trata.
En nuestra consulta de fisiosexología en Madrid unimos fisioterapia de suelo pélvico y sexología sanitaria para entender qué está pasando en tu cuerpo, sin juicios y con criterio clínico.
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