El placer

conocerlo y

disfrutarlo.

Hace poco te contábamos sobre la relación que tiene el suelo pélvico y el placer y cómo se puede mejorar esa relación; pero ahora nos damos cuenta que aún hay mucho desconocimiento sobre el PLACER en sí mismo y por eso queremos profundizar un poco más… nos parece fundamental aprender más sobre él para poder disfrutar plenamente y siendo conscientes.

Nos surgen las siguientes preguntas:

¿Qué es el placer? ¿Es lo mismo que la felicidad? ¿Hay un solo tipo de placer? ¿Qué respuesta genera nuestro cuerpo? ¿Qué parte de nuestro cuerpo lo controla?

Quédate a leer este artículo, porque estoy segura que verás el placer con otros ojos.

¿Qué se entiende por placer?

El placer es la sensación de goce o satisfacción que experimentamos al hacer o percibir cosas que nos agradan. Proviene del latín placere y significa “gustar o agradar”. Es decir, todo aquello que nos produce gusto y satisfacción, porque otra característica importante, es que el placer satisface una necesidad.

Existen varios tipos de placer, por ejemplo:

Placer psíquico:

son pensamientos generados por la mente basados en recuerdos, imaginación o fantasías.

Placer de la contemplación:

la alegría o euforia que sentimos cuando vemos algo que nos gusta, tan solo de verlo ya nos produce ese gusto del que hablamos.

Placer físico:

posiblemente el que reconocemos con mayor facilidad porque viene dado por la estimulación de los órganos de los sentidos.

¿Por qué nos cuesta hablar de placer?

Es probable, que tú, como tantas otras mujeres, sea la primera vez que escuchas hablar de estos aspectos de placer. Incluso, quizás no sueles hablar de ello porque tienes asociado el placer con el sexo. Y ya sabes, del sexo no se habla, es algo íntimo, sucio o inapropiado…

¡Así nos va!

Menos mal que cada vez estas ideas se escuchan menos, las mujeres tomamos el control sobre nuestra sexualidad e investigamos al respecto. Además, esto es un poco adictivo, porque mientras más aprendes, más quieres saber y esto, seguramente sea porque al estar más informada, te conoces mejor, lo que te gusta, lo que no; en definitiva, todo ello confluye en un disfrute mayor.

Sea como sea, debemos tener claro que hay diferentes tipos de placer y que no siempre tiene porqué ser placer sexual. Ya hemos visto que el placer existe de diversas formas, pero para que sea placer sexual deben confluir muchas más cosas y, sobre todo, tiene que haber una intención erótica.

No todo lo que nos produce placer, va a ser placer sexual. Este último es el resultado de las respuestas de los órganos antes las hormonas, sistema nervioso y flujo sanguíneo que interactúan en la actividad cerebral con la imaginación y la memoria. Es decir, tienen que darse varias circunstancias para que se produzca ese placer sexual y no solo es físico.

Placer VS. Felicidad

No son lo mismo, pero puede que las sensaciones nos hagan confundirlos entre sí. Hay algunos puntos a tener en cuenta para saber cuando se trata de placer o si es felicidad. 

 

El placer es pasajero, momentáneo; la felicidad es permanente y etérea.

El placer se puede conseguir con sustancias y estímulos, pero la felicidad no.

El placer lo experimentamos de forma individual, mientras que la felicidad puede y suele ser compartida.

Cuando un placer es extremo, puede llevarnos a la adicción, ya que solemos acostumbrarnos y siempre queremos más y más para satisfacer nuestras necesidades, mientras que no se puede ser adicto a mucha felicidad

El placer es dopamina, que está implicada en la regulación de muchas cosas en nuestro cerebro: recompensas, motivación, placer… y la felicidad es serotonina, que nos hace llegar a un estado de serenidad y satisfacción de la vida, tal y como sea.

Lo que sí es cierto, es que si eres feliz, podremos disfrutar más aún del placer, porque estás en paz contigo misma y esto es clave para vivir mejor.

Cómo ves, el placer forma parte de nuestra vida, lo necesitamos y encima nos da un gustito que solo una misma puede saber lo que siente, ya que es algo muy personal. Por esto, te invito a que profundices más en tus gustos y placeres, que sepas reconocerlos y disfrutarlos siempre que sea posible y con salud.

¿Sabrías reconocer qué es lo que te produce placer? ¿Y placer sexual?

Si quieres saber más sobre cuál es la respuesta de nuestro cuerpo al placer sexual, atenta porque te lo cuento en el próximo blog.

¿Y si el placer no llega, o duele?

Disfrutar del placer «con salud» no siempre depende de la actitud. Cuando hay dolor en las relaciones, falta de sensibilidad o dificultad para llegar al orgasmo, muchas veces hay una causa física detrás: un suelo pélvico demasiado tenso, una cicatriz, un desajuste hormonal. Y eso se valora y se trata.

En nuestra consulta de fisiosexología en Madrid unimos fisioterapia de suelo pélvico y sexología sanitaria para entender qué está pasando en tu cuerpo, sin juicios y con criterio clínico.

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Sandra Gomez
Escrito por
Sandra Gomez Sanchez
Fisioterapeuta especialista en suelo pelvico y sexologa sanitaria · Colegiada nº 9962 (CPFCM)
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