Sequedad vaginal en la menopausia: por qué pasa, y por qué el lubricante no basta
La sequedad vaginal de la menopausia no es una manía ni una etapa que haya que aguantar: es un cambio real del tejido por el descenso de estrógenos, forma parte de lo que llamamos síndrome genitourinario de la menopausia y tiene tratamiento. Y sí, tratamiento de verdad, no “usa más lubricante y ya”.
Hablemos de esto que no se habla
¿Notas escozor con la ropa ajustada? ¿Molestias al ir en bici, al sentarte mucho rato, al secarte con la toalla? ¿Las relaciones que antes eran fáciles ahora escuecen —o duelen— y has empezado a evitarlas sin decirlo en voz alta? ¿Te has comprado ya tres lubricantes distintos y ninguno ha resuelto gran cosa?
Pues en este post del blog vamos a hablar de la sequedad vaginal, que es de las cosas que más nos preguntáis en consulta… y casi siempre al final, con la mano en el pomo de la puerta, como si fuera un extra. Nunca es un extra.
Porque los sofocos se cuentan, el insomnio se cuenta, hasta el mal humor se cuenta. Pero esto no se cuenta. Y afecta a muchísimas mujeres: se calcula que en torno a la mitad de las mujeres posmenopáusicas tiene síntomas genitourinarios. La mayoría no lo consulta nunca.
¿Por qué aparece la sequedad vaginal en la menopausia?
Los estrógenos hacían mucho más de lo que te contaron. Mantenían la mucosa de la vagina y de la vulva gruesa, elástica y bien vascularizada, y sostenían un ecosistema —esa flora que mantiene el pH— que protege la zona.
Cuando bajan, el tejido se afina, pierde parte de su elasticidad, disminuye su lubricación natural y se vuelve más vulnerable a la irritación. Y esto es importante: no es que “estés seca ese día”. Es un cambio del tejido, progresivo, que habitualmente no mejora de forma espontánea y suele ir a más si no se trata — al revés que los sofocos, que suelen ir remitiendo con los años.
Y no llega solo. Suele venir acompañado de escozor, dolor durante las relaciones y molestias urinarias. Además, el descenso de estrógenos también modifica el microbioma vaginal y aumenta el pH, lo que favorece la irritación y puede aumentar el riesgo de infecciones urinarias de repetición. Todo eso junto es lo que hoy llamamos síndrome genitourinario de la menopausia — un nombre feo para algo muy común, muy infradiagnosticado y muy tratable.
¿La sequedad vaginal es solo cosa de la menopausia?
Pues no, y conviene decirlo porque hay muchas mujeres jóvenes leyendo esto y pensando que entonces lo suyo no tiene explicación.
La sequedad vaginal también aparece durante la lactancia (los estrógenos están bajos y es transitorio, pero mientras dura molesta igual), con algunos anticonceptivos hormonales, tras tratamientos oncológicos que provocan una menopausia brusca, en algunas enfermedades autoinmunes y en momentos de estrés o cansancio importante.
¿Ves el patrón? El denominador común es el tejido, no la edad. Y eso es una buena noticia: si el problema está en el tejido, existen tratamientos que pueden ayudar a mejorar su salud, aliviar los síntomas y recuperar la función. Tengas los años que tengas.
Que te dé vergüenza contarlo también nos parece un síntoma
Lo sabemos. Y nos parece profundamente injusto.
Nos han enseñado que a partir de cierta edad esto “es lo que hay”, que la sexualidad se apaga y que quejarse es de poco elegante. Cuántas cosas hemos normalizado que en realidad eran síntomas con tratamiento.
Así que lo decimos claro: que sea frecuente no lo hace normal. Que le pase a media consulta no significa que tengas que vivir con ello. Y que tengas 55 años, o 68, no significa que tu vida sexual y tu comodidad diaria hayan dejado de importar. Siguen importando — el placer también es salud.
Tratamiento de la sequedad vaginal: qué funciona de verdad (y en qué orden)
Aquí vamos a ser muy transparentes contigo, porque en esto hay mucho ruido comercial y tratamientos que prometen “rejuvenecimiento” con más marketing que datos.
No existe un único tratamiento válido para todas las mujeres. El tratamiento se adapta a cada mujer según los síntomas, la exploración clínica y sus antecedentes médicos. En mujeres con síndrome genitourinario de la menopausia, las guías clínicas recomiendan combinar diferentes estrategias cuando es necesario:
Hidratantes y lubricantes vaginales
Para mejorar la sequedad y el confort. Especialmente cuando los síntomas son leves o existe contraindicación para el tratamiento hormonal.
Fisioterapia especializada del suelo pélvico
Especialmente útil cuando, además de la sequedad, existe dolor durante las relaciones, aumento del tono muscular del suelo pélvico o alteraciones funcionales asociadas. La evidencia disponible muestra mejoras en la función sexual y la calidad de vida en muchas mujeres cuando está indicada.
Estrógenos vaginales locales
Cuando están indicados y prescritos por el ginecólogo, especialmente si existe síndrome genitourinario de la menopausia.
Radiofrecuencia, ondas de choque y otras tecnologías
Que pueden utilizarse como complemento en mujeres seleccionadas para ayudar a mejorar determinados síntomas. No sustituyen al tratamiento médico ni están indicadas en todos los casos.

Y un matiz que casi nadie explica y que lo cambia todo: el lubricante y el hidratante no son lo mismo. El lubricante actúa en el momento de la relación; el hidratante se aplica de forma pautada y regular, y es el que mejora el tejido a medio plazo. Si solo has probado lubricante, no es que a ti “no te funcione nada”: es que te falta la mitad del plan.
Cada tratamiento tiene un papel diferente. El objetivo es combinar las opciones que cuentan con mejor evidencia científica según las necesidades de cada mujer, combinando diferentes opciones cuando es necesario para obtener los mejores resultados.
Y lo que no recomendamos: duchas vaginales y evitar productos perfumados o potencialmente irritantes para la higiene íntima junto con “remedios” de internet. La zona no necesita limpiarse por dentro: necesita que la dejen en paz y que la traten bien.
Sequedad vaginal en Madrid: así lo trabajamos nosotras
Primero te escuchamos —sin prisa y sin que tengas que quitarle importancia—. Después valoramos tu suelo pélvico y el estado del tejido, y miramos también cómo está el resto: vejiga, relaciones, dolor. Y de ahí sale tu plan.
Trabajamos de forma coordinada con el equipo médico: los estrógenos vaginales locales, cuando están indicados, los valora y los prescribe nuestro ginecólogo, el Dr. Espinosa. Porque los mejores resultados casi siempre vienen de combinar varias cosas a la vez.
Si además duelen las relaciones, no lo tratamos como algo aparte: lo abordamos junto al resto, y te lo contamos con detalle en nuestro artículo sobre cuando las relaciones sexuales duelen. Todo esto forma parte de nuestra fisioterapia en la menopausia en Madrid, en el Barrio de Salamanca, a 5 minutos de Retiro.
No es el final de nada
La menopausia es una etapa larguísima —décadas— y mereces vivirla cómoda, con salud y con deseo si te apetece tenerlo. Que el tejido cambie no significa que tu vida sexual se acabe: significa que necesita otros cuidados.
Te esperamos en Madrid. Ven a contárnoslo — aquí no hay nada raro que contar, te lo prometemos.
Fuentes consultadas
Kaufman MR, Wilson TS, Lee U, et al. The AUA/SUFU/AUGS Guideline on Genitourinary Syndrome of Menopause. Journal of Urology. 2025. Guía clínica internacional basada en la evidencia, avalada por The Menopause Society (TMS) e ISSWSH.
Guía internacional conjunta sobre el síndrome genitourinario de la menopausia. International Urogynecological Association (IUGA), International Society for the Study of Women’s Sexual Health (ISSWSH) y sociedades científicas colaboradoras. 2025.
The Menopause Society. The 2022 Hormone Therapy Position Statement. Menopause. 2022.
American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Treatment of Urogenital Symptoms in Individuals With a History of Estrogen-Dependent Breast Cancer. Clinical Consensus. 2021.
Metaanálisis sobre fisioterapia del suelo pélvico y función sexual en mujeres posmenopáusicas. 2025.
Ensayo clínico aleatorizado sobre radiofrecuencia capacitiva-resistiva monopolar (Indiba®) en mujeres con síndrome genitourinario de la menopausia. 2026.
Contenido revisado por Sandra Gómez Sánchez, fisioterapeuta especialista en suelo pélvico (colegiada nº 9962) y sexóloga sanitaria.
Preguntas frecuentes sobre la sequedad vaginal
¿La sequedad vaginal de la menopausia se pasa sola?
No. A diferencia de los sofocos, que suelen ir remitiendo, los cambios del tejido tienden a ir a más si no se tratan. La buena noticia es que responden bien al tratamiento a cualquier edad.
¿Qué diferencia hay entre un lubricante y un hidratante vaginal?
El lubricante se usa en el momento de la relación y alivia la fricción. El hidratante se aplica de forma regular y pautada, y mejora el estado del tejido a medio plazo. Se pueden y se suelen usar los dos.
¿Necesito hormonas para tratar la sequedad vaginal?
No siempre. Los hidratantes y la fisioterapia de suelo pélvico ayudan por sí solos, y en muchos casos son suficientes. Los estrógenos vaginales locales se valoran cuando están indicados y los prescribe tu ginecólogo. No son opciones enfrentadas: se combinan.
¿Puedo tener sequedad vaginal sin estar en la menopausia?
Sí. También aparece durante la lactancia, con algunos anticonceptivos hormonales, tras tratamientos oncológicos, en algunas enfermedades autoinmunes y en épocas de mucho estrés. El origen está en el tejido y en las hormonas, no en la edad.
¿Puedo tratarme si he tenido un cáncer de mama?
Sí, pero el tratamiento debe individualizarse siempre junto con el oncólogo y el ginecólogo. Muchas mujeres que han superado un cáncer de mama presentan sequedad vaginal, dolor durante las relaciones o síntomas del síndrome genitourinario de la menopausia como consecuencia de los tratamientos oncológicos, y eso no significa que deban resignarse a convivir con ellos. En la mayoría de los casos, las medidas no hormonales suelen ser la primera opción recomendada: los hidratantes y lubricantes vaginales y, cuando está indicada, la fisioterapia especializada del suelo pélvico, ya que cuentan con un buen perfil de seguridad. Si no son suficientes y los síntomas afectan de forma importante a la calidad de vida, existen tratamientos que pueden valorarse de forma individualizada. Cualquier tratamiento hormonal local debe iniciarse únicamente bajo prescripción médica y tras una valoración conjunta con el oncólogo y el ginecólogo, teniendo en cuenta el tipo de cáncer, el tratamiento recibido y la situación clínica de cada mujer.
¿Cuánto tarda en notarse la mejoría?
Muchas mujeres empiezan a notar mejoría en las primeras semanas, aunque el tiempo de respuesta depende de la intensidad de los síntomas y del tratamiento utilizado. En consulta reevaluamos para ir ajustando, y así ves tu avance con datos y no a ojo.
¿Dónde puedo tratar la sequedad vaginal en Madrid?
En nuestra clínica del Barrio de Salamanca, a 5 minutos de Retiro. Valoramos tu suelo pélvico y el estado del tejido, y diseñamos un plan combinando las opciones que mejor encajen en tu caso, en coordinación con el equipo médico.

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