¿Seguro que es

falta de ganas?

– Sandra Gómez –

“Es que… No tengo ganas”

Esta es la frase que escuchamos a menudo, quizás más de lo esperado, en boca de las mujeres que acompañamos en sus distintos y diversos procesos de vida cuando hablamos de sexualidad consigo misma y/o con sus parejas. 

Cuando sale el tema, siempre me gusta hacer una reflexión con cada una de ellas y poder avanzar en este tema, así que he pensando porqué no sacar el tema por aquí también.

¿Sabes de dónde viene esa falta de ganas? ¿Te has parado a pensar de dónde viene esa falta de deseo? Quizás: cansancio, dolor, culpa, tiempo…

La realidad es que para hablar de cómo vivimos nosotras la sexualidad hay que pararse, ver, observar y mirar hacia dentro para saber cómo están el resto de las esferas de nuestra vida. Es imposible que tengamos una sexualidad activa, sana, divertida, “diaria”, si en nuestras rutinas no sacamos un espacio realmente para ello de manera consciente. 

¿Por qué es necesario hacer esta introspección? Muy sencillo, todas nuestras esferas influyen unas en otras y tenemos que estar pendientes de eso, no para juzgarnos, sino para querernos y entender por qué nos sucede esa falta de ganas.

Por ejemplo, si estamos con mucho trabajo, o hemos tenido una discusión con algún compañero/amigo, encima no descansamos todo lo que nos gustaría, ya sea por los niños o por algo que nos preocupa, si no destinamos tiempo de ocio para una misma y estamos todo el día pensando en los “debería”, comemos rápido, de pie y mal, es muy difícil que llegue la noche (o cualquier momento del día) y tengamos unas ganas locas de darnos placer a nosotras mismas o que tengamos ganas de compartir ese placer.

Además, a todo esto se suma que muchas mujeres tienen dolor en sus relaciones sexuales. Si tenemos dolor repetidamente cuando realizamos algo, nuestro cuerpo va a ir rechazándolo y alejándolo, es por instinto. Te pongo un ejemplo algo más gracioso: si no te gustan las lentejas y en tu casa los miércoles siempre hay lentejas para comer, acabas por inventar cualquier excusa para comer fuera. Pues con el sexo pasa lo mismo. 

Nosotras tenemos relaciones sexuales por placer, por y para el disfrute que eso conlleva. Y nuestro sistema nervioso, tiene un sistema de recompensa. Es decir, si algo me gusta, lo repito y pido más. Si durante o después de nuestras relaciones sexuales no hay este sistema de recompensa, el cuerpo no nos va a pedir tener más relaciones sexuales ni compartir nuestro placer. Y todo esto tan complejo es algo que pasa a nivel fisiológico del cuerpo, pero lo reducimos a un simple: “no tengo ganas”.

Todo esto no es culpa nuestra, mujeres, ¡faltaría más! La sociedad nos lleva por esta rapidez, un ritmo y tipo de vida, en ocasiones, insostenible. Nos hemos acostumbrado a buscar culpables, por norma general, nosotras mismas, y no queda todo ahí, a la culpa se suma la autoexigencia.

Entonces que todo esto no quede solo en palabras, si tu también has caído en el socorrido “no tengo ganas” te propongo algo. Vamos a poner en marcha, escuchando nuestro cuerpo, trabajando el dolor del suelo pélvico o de la vagina (si lo hubiera), explorando cómo están las esferas de nuestra vida y volviendo a activar ese placer primero en nosotras mismas, sacando tiempo para nosotras y después atreviéndonos a compartirlo con nuestras parejas. ¿Te animas?

Ahora te propongo un ejercicio que te permitirá ver de forma muy gráfica qué importancia tiene cada uno de estos aspectos en este momento de tu vida, es decir, ¿cuánto tiempo te ocupan o les dedicas ahora mismo?

Debes rellenar cada porción, así podrás ver cómo es el “círculo de tu vida”.

Te dejo unas preguntas para que reflexiones tú misma:

¿Crees estar o has estado en esta situación? ¿Qué más te gustaría o te hubiera gustado saber sobre la sexualidad? ¿En qué etapa de tu vida has estado o estás más estancada con esta falta de ganas? ¿Tu falta de ganas va acompañada de dolor en la vagina?

Te leo en los comentarios y trataré de ayudarte a encontrar una solución.

4 Comentarios

  1. Marina

    Buenos días! Tu post es de gran ayuda. Llevo más de un año sintiendo que “no tengo ganas”, antes era una persona muy activa sexualmente y, desde el confinamiento mis ganas de han apagado mucho (tengo pareja estable). Así que diría que el periodo con más falta sigue aún. Cuando mantengo relaciones sexuales me duele la penetración.

    Gracias por tu tiempo 🙂

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    • Sandra

      Hola Marina. El confinamiento fue una época muy dura para muchas personas y dejo secuelas en muchas áreas de nuestra vida. Entiendo perfectamente qué durante esa etapa igual que en otras, la falta de ganas llegase.
      Mi recomendación en el punto en el que te encuentras, es que vayas a tu fisio de suelo pélvico, ya que es difícil recuperar las ganas si mantener relaciones no lleva al placer, sino al dolor. Te recomendaría un centro donde la fisio que vaya a llevar tu caso también fuera fisiosexologa, ya que tendrá muchas mas herramientas para acompañarte en este camino. Si estas pensando en venir a nuestro centro, coge cita con Esther, ella es la experta. Cualquier duda aquí estamos. Un saludo

      Responder
  2. Cristina

    Creo que solo podría rellenar el gráfico de familia y trabajo 🤦‍♀️. Mi niño va a hacer un año y tengo «falta de ganas» desde entonces, acompañado a dolor vaginal durante y después del coito. Creo que estoy sobrepasada en muchos aspectos y como bien pones en la reflexión, me hecho toda la culpa. Gracias por visualizar que es algo normal y que se puede poner remedio.

    Responder
    • Sandra

      Hola Cristina. Gracias a ti por compartirnos tu historia. Vamos todas sobrepasadas por este ritmo frenético que nos marca la vida, y como contaba en este post, las ganas vienen cuando estamos en equilibrio, si no es muy difícil que aparezcan. Con esta reflexión te digo, que lo que te pasa a ti, nos pasa a muchas. Otra cosa es el dolor al que hacer referencia, es difícil tener ganas si lo que vamos a hacer nos trae dolor en vez de placer, que es el fin! sentir placer, llenarnos de oxitocina, y hacer que nuestro cuerpo y mente desee mas y mas del placer. Mi recomendación es que encuentres un poco de tiempo para ti, que trabajes en algún triángulo del círculo para ir cambiándolo, poco a poco….y que en cuanto puedas vayas a tu fisio de suelo pélvico y cerremos cosas, por que como bien sabes, el dolor no es normal y lo más importante tiene solución.
      Te mando un gran abrazo, y poco a poco tenemos que ponernos en un primer lugar para cuidarnos.

      Responder

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