PARIR,
una mirada hacia atrás
Parte I
– Sandra Gómez –
Por mi trabajo ya sabes que estoy estrechamente relacionada con el proceso de parto. A diario veo a mujeres embarazadas preparándose para ese momento. También, como profesional he sido y soy testigo de cómo cada vez más mujeres toman el control sobre todo su periodo gestacional y proceso de parto informándose, formándose y, por tanto, decidiendo consecuentemente.
Por desgracia, aún a día de hoy, se siguen llevando a cabo prácticas completamente inapropiadas e innecesarias, desde hace relativamente poco ha aparecido en nuestro vocabulario la VIOLENCIA OBSTÉTRICA, pero aunque, como digo, hace poco que la usemos, no significa que sea algo nuevo. Al contrario, es lo que lleva sucediendo desde hace muchas décadas y, quizás, lo que ha pasado ahora es que le hemos puesto un nombre bien claro y lo estamos denunciando cuando sucede.

Violencia obstétrica
No es que se haya puesto de moda hablar de violencia obstétrica, sino que cada vez son más las mujeres que son conscientes de lo que pasa o deja de pasar en su parto. Me consta, porque a menudo las recibo en consulta, que se siguen realizando prácticas innecesarias, basadas en protocolos absurdos o preferencias médicas, sin consentimiento de la mujer. Es más, en ocasiones hasta sin informar siquiera.
A veces me encuentro con casos tan alucinantes, que me llevan a pensar ¿CÓMO HEMOS LLEGADO HASTA AQUÍ?, y tratando de dar respuesta a esta pregunta me he puesto a investigar por aquí y por allá, a recopilar información que tenía o formaciones realizadas y me ha parecido interesante compartirlo con todas esas mujeres que me siguen.
Quizás haciendo una mirada hacia atrás, podamos entender un poco mejor porque están pasando esas cosas, qué sentido tienen, si es que lo hay y qué podemos hacer nosotras para mejorar las condiciones.
En tiempos pasados, vamos a decir remotos, se sabe que las mujeres parían solas, posiblemente al aire libre o entornos hostiles, expuestas al clima, la geografía y, quizás, a criaturas salvajes, pero estamos hablando de la Prehistoria. Pocos datos reales y exactos podemos tener de esa época, pero que las mujeres parían y sacaban a sus bebés adelante es un hecho, sino la Humanidad no habría llegado hasta nuestros días.
Con el paso de los años la sociedad ha ido evolucionando y en cuanto al parto se refiere, durante muchísimos siglos el parto era atendido por mujeres, comadrona o partera, que eran mujeres expertas con conocimientos en plantas medicinales y cuidado. Tenían también un aire místico y un vínculo ancestral que las conectaba con la vida de manera especial. Sea como sea, hay estudios que demuestran que en las civilizaciones primarias, donde no había intervención médica, el parto era mucho más sencillo, rápido y era atendido y acompañado exclusivamente por mujeres

Partos en casa
En este sentido, si profundizamos un poco más, los partos se desarrollaban en las casas propias de las mujeres o en casas de parto. Siempre eran ambientes conocidos, cálidos y con personas de confianza. Por supuesto, que si había algún problema, había más probabilidades que la mujer o el bebé, o ambos incluso, fallecieran, ya que no se tenía los medios que se tiene hoy en día para atender posibles emergencias, ya solo el traslado a un posible centro sanitario o la llegada de algún médico suponía mucho tiempo de retraso, pero no olvidemos que el parto es un proceso natural y fisiológico, la mujer está preparada para hacerlo y los casos en los que ocurren problemas son los que menos. Esto me lleva a preguntarme ¿por qué hay tantas intervenciones hoy en día? Más adelante trataré de dar respuesta a esta pregunta.
Al ser en un ambiente familiar y casero, compartirlo con otras mujeres era algo que se daba de manera muy natural. Además, no existían las anestesias, por lo que el alivio del dolor se realizaba con opciones naturales con infusiones, movimientos libres, técnicas manuales… Por otro lado, al ser algo propio del ambiente femenino, era raro que una mujer no supiera como era un parto o, incluso no hubiera acompañado alguno. Esto le daba más cercanía a la experiencia para el momento en el que a cada mujer le tocará vivirlo. Es decir, todas en cierta medida, habían tenido cierta relación con el proceso de parto, algo que no ocurre hoy en día. Actualmente, son muchas las mujeres que no se sienten cómodas hablando del parto, que desconocen absolutamente cómo es, las fases o los propios sonidos de una mujer pariendo.
Este alejamiento a una realidad tan natural ha tenido sus consecuencias a la hora de que cada mujer viva su propio parto, pero no quiero adelantarme. En el siguiente blog, hablaremos de cómo pasa el parto de casa al hospital y cuáles son las condiciones en las que se desarrolla el proceso de parto en ese ambiente.
Antes de despedirme me gustaría saber si has preguntado a las mujeres de tu familia cómo fueron sus partos, ¿sabes como llegaron al mundo tus abuelas? ¿Y cómo fueron esos partos? ¿Te has preguntado cómo fue el parto de tu madre cuando tú naciste?
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