El plan de parto,

¿es papel mojado?

– Sandra Gómez –

Quizás te extrañe que yo, una fisioterapeuta, te hable sobre el Plan de Parto (en adelante PP) porque en principio es algo que no entra en nuestro campo o quizás sí, porque soy mujer y quiero estar informada, y el plan de parto es una herramienta llena de información. Sin embargo, al ser una clínica especializada en la mujer y trabajar con mujeres embarazadas es inevitable que no esté al tanto de lo qué es el PP, su importancia y poder transmitirlo así a mis pacientes y todas aquellas mujeres que me siguen por la red.

Además, cuando trabajo en sesiones individuales o los talleres de parto en movimiento, me sorprende que aún haya mujeres, que habiendo oído hablar sobre el PP piensen que no es necesario, o peor aún, que no sirve de nada y es papel mojado. Así que me he propuesto contarte todo lo que sé sobre él y espero que si tenías alguna duda, te pongas a redactarlo al acabar de leer este blog.

¿Qué es el PLAN DE PARTO?

Es un documento en construcción hasta el momento del parto, incluso mientras estamos pariendo, redactado por la mujer embarazada. En él se expresan las preferencias, necesidades, deseos y expectativas sobre el parto y las primeras horas de vida de su bebé.

A mí me gusta decir que es una forma de comunicarnos con el equipo profesional que nos acompañará durante el parto, que será nuestro aliado en todo el proceso. Siempre se dice que la comunicación es la clave, pues el parto no es para menos y con nuestro PP podremos manifestar por adelantado todo aquello que nos gustaría que se tuviera en cuenta. 

También podrías hacerlo en ese momento simplemente hablando, pero lo más probable es que tu mente y tu cuerpo estén más bien concentrados en parir, por tanto, mejor si todas estas cosas ya las llevas trabajadas junto a tu pareja, porque él/ella puede ser “tu plan de parto”. Además, es una forma de informarte acerca de todo lo que puede acontecer ese día, de conocer los diferentes procedimientos existentes y poder decidir qué prefieres con la mente fría y, a ser posible, en sintonía con tu pareja.

Aquí voy a resaltar dos aspectos muy importantes:

El PP no es definitivo ni conluyente. Es flexible.

Es necesario que lo sea, ya que una cosa es manifestar cómo nos gustaría que sucediera y otra cosa es que las circunstancias lo permitan. Habrá ocasiones en las que no se puedan llevar a cabos todos nuestros deseos y necesidades porque pudiera estar en riesgo el bienestar de la madre o del bebe. En este caso, el equipo profesional (recuerda, nuestros aliados) tomará las medidas oportunas, que en todo momento deben ser comunicadas a la madre y/o a su acompañante.

Otro consejo a tener muy en cuenta es que no debemos idealizar nuestro PP.

Debemos ser conscientes que no solo depende de lo que queremos, sino de muchos otros factores que a veces escapan a nuestro control. No se trata de un fracaso, se trata de sentido común, si acudimos con una mente abierta sabiendo que, en la medida de lo posible, el equipo sanitario en el que hemos confiado velará por su cumplimiento, siempre y cuando todo vaya bien.

De aquí la importancia de la flexibilidad y aceptación en el proceso de parto, estar llenas de recursos y un buen acompañamiento harán que cada aspecto que vaya modificándose en nuestro deseo de parto esperado o no, sea vivido desde la calma, el sostén, la información y el amor.

Un poco de historia

No hay una única historia sobre cómo se llegó a la idea de crear un PP. En general, lo que sucedió es que el parto pasó de ser un proceso natural y fisiológico, a estar prácticamente medicalizado en el entorno hospitalario sin tener en cuenta a la mujer, que quedaba relegada de las decisiones de su propio parto. Poco a poco, gracias a mujeres y profesionales revolucionarias se ha ido recuperando el protagonismo de la mujer y volviendo a la naturaleza propia del proceso. Esto se materializa con el diseño de un Plan de Parto, que manifiesta el derecho de la mujer a decir cómo desea que sea su parto. Un derecho recogido en la Ley 41/2002 de 14 de noviembre, Ley Básica reguladora de la autonomía del paciente, que dice entre otras cosas, que el paciente puede decidir hasta cierto punto todo lo que se realiza sobre su cuerpo y sobre su estado de salud.

La estrategia de atención al parto normal incluye el plan de parto como otro punto más para la consecución de la humanización de la atención al parto. En España en el año 2007, la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME) impulsó la «Iniciativa de Parto Normal», que recomienda la elaboración de un plan de parto. Por su parte, el Ministerio de Sanidad, Políticas Sociales e Igualdad (MSPI) publicó en 2011 la guía “Plan de parto y nacimiento”. Ya ves que esto no es una moda, ni mucho menos algo casual de un grupo de mujeres, estamos hablando que tanto entidades de profesionales como administraciones públicas son conscientes de la necesidad de fomentar la realización y el respeto al PP. Esto solo está referido a España, porque son muchos más los países que cuentan con iniciativas y movimientos similares, así como que cada vez son más los países que defienden e incentivan la creación de documentos como este.

El miedo al qué dirán o sus consecuencias

Me encuentro a menudo con mujeres a las que les gustaría hacer su plan de parto, pero piensan que el profesional sanitario se podría molestar o tomarlo como un intrusismo. Mujeres que incluso han pasado vergüenza al entregar su PP en el hospital donde van a parir y se quedan con mal sabor de boca. Piensan, incluso, que las pueden humillar o coger manía y no ser bien atendidas con posterioridad. Esto es un motivo más para creer en la necesidad de los planes de parto, para que se convierta en algo común y no algo anecdótico, por nosotras y por todas las que vienen detrás, ya que aún hay ciertos profesionales que se muestran reticentes a considerar válido el PP… por suerte son los que menos.

No pueden rechazarlo, pero sí buscan la manera de pasárselo por el forro, hablando claro.

Aquí también me gustaría hacer un apunte, recordemos que el PP es un documento tan válido como nuestra propia voz o, en su defecto, la de nuestro acompañante, pero para el equipo sanitario siempre primará el bienestar del bebé y la mamá, si ellos tienen la mínima duda de que algo pueda complicarse deben actuar, muchas veces en apenas unos minutos. Lo que se pretende con el PP es que si eso ocurre sea porque no hay otra solución y siempre contar con la aprobación de la mujer, para ella también lo primero es su salud y la de su bebé, estoy convencida que si se le explica la necesidad de llevar a cabo algo que no se recoge en su PP lo aceptará de buena manera y no lo tomará como una violación de sus derechos, volvemos a retomar la importancia de ser y estar informadas. 

Y si nos ponemos un poco más activistas, para no perder el terreno ganado hasta ahora, tenemos que ser conscientes de que los derechos deben ser ejercidos para conservarlos. Si pensamos que solo nosotras no vamos a cambiar nada, si lo dejamos en manos de los demás, al final el sistema gineco-obstétrico se comporta como si las leyes sobre derechos del paciente no existieran.

No es solo un papel, representa nuestra voz, nuestro deseo, nuestra intención…tiene importancia, porque

NOSOTRAS SOMOS LO QUE IMPORTA.

Cómo elaborar tu plan de parto y qué hacer con él.

Existen infinidad de posibilidades para realizar un PP, los hay de todas las formas y extensiones. Lo único imprescindible es que debe estar fechado y contener los datos y la firma de la mujer que va a parir, y los de su pareja si lo desea. La mayoría de las comunidades autónomas, e incluso, los propios hospitales disponen de un modelo o plantilla al que te puedes ceñir. También dispones del genérico del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad que mencionaba anteriormente. O bien, puedes redactarlo tú misma según tus preferencias. 

Lo que debe contener, o es recomendable, son los siguientes aspectos:

1. La llegada al hospital: el acompañamiento, dónde deseo parir y las necesidades básicas para el parto.

2. Período de dilatación: suele ser una de las fases más largas e incluye todas nuestras preferencias respecto a este proceso como el personal asistencial, rasurado, enema, ingerir bebidas o alimentos, el movimiento o la postura elegida, el alivio del dolor. También incluye un sub-apartado sobre las posibles intervenciones, es importante que dejemos bien claro nuestro deseo sobre las diferentes opciones que existen.

3. Fase de expulsivo: aquí se refleja los pujos, episiotomía, nacimiento y piel con piel, corte del cordón y la lactancia precoz.

4. Alumbramiento de la placenta: se debe elegir si deseamos un alumbramiento espontáneo o con ayuda de masajes e inyección de medicamento como se suele aconsejar.

5. Cuidado y atención al recién nacido: se refleja las preferencias en las primeras horas de vida del bebé y la administración de ciertos medicamentos. También respecto a la higiene.

6. Periodo de puerperio: sobre los cuidados cuando ya se traslada a la mujer a la planta de maternidad.

7. Parto Instrumentalizado o cesárea: aquí se manifiesta cómo nos gustaría proceder en el caso de ser necesario utilizar algún instrumento o si el parto debe finalizar en cesárea. Incluso en estos casos podemos pedir que respeten unas condiciones mínimas, siempre que sea posible.

Cómo ves, se trata de un documento algo extenso y muy importante para ti y tu bebé. En él, tanto la mujer como su pareja o acompañante deciden qué clase de parto desean tener y el nacimiento que quieren darle a su bebé.

Así que, desde aquí, te animo a que redactes tu PP sin pensar en cómo se lo va a tomar este o aquel, lo importante es que te plantees todos los apartados y decidas cómo quieres que suceda, siempre que sea viable para ti y para tu bebé.

Si ya diste a luz, nos gustaría saber cuál fue tu experiencia si hiciste Plan de Parto y, si no lo elaboraste cuéntanos por qué. Si por el contratio estás embarazada y tienes dudas, déjanos un comentario y daremos respuesta lo antes posible. 

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