¡Damos la bienvenida al Yoga en Fisio-Especialistas!

A partir del mes de septiembre incorporamos a nuestro centro clases de Yoga junto a nuestra profesora Miriam Escudero y en ellas incluiremos diferentes especialidades: Yoga para embarazada, Yoga para mamás y bebés y Yoga para la mujer. Te contamos en qué consiste cada una y Miriam te da una visión de lo que es el Yoga para que vayas familiarizándote.

Yoga

Seguro que últimamente has oído hablar mucho del yoga y de sus numerosos beneficios e incluso te has planteado probar alguna clase. ¡Este es tu momento!

Para empezar, te diré que una clase de Yoga es una manera de conectar contigo mismo, una forma de escuchar aquella parte más profunda en ti a través del trabajo de tu cuerpo. Es así cómo afloran emociones, a veces encontradas, que irás conociendo y esculpiendo en tu beneficio.

El primer aprendizaje está en la respiración. El yoga te enseña a respirar, a manejar tu respiración. Las diferentes técnicas que se usan (pranayamas) sirven para equilibrar, limpiar, calmar…

Con la práctica física (asanas), irás descubriendo los límites y metas que alcanza tu cuerpo. Conseguirás vigorizar tus músculos, tonificarlos y a la vez estirarlos, aliviando posibles dolores o molestias provocados por una lesión o, sencillamente, una mala postura.

Sólo con esto, empezarás a desarrollar ese respeto y sensibilidad hacia ti que necesitas. Te sentirás mejor con tu cuerpo, y esto tendrá su reflejo en tu mente. Te encontrarás más relajado.

Es así, que la práctica del Yoga, sea cual sea el tipo de clase que tomemos o el estilo de Yoga que practiquemos, debe siempre procurarnos las herramientas que nos ofrecen este proceso íntimo y esta guía que desarrolla la capacidad de estar presentes. No importa si es un camino lento mientras practiquemos y caminemos hacia nosotros mismos.

Lo más importante es que el yoga te brinda esas herramientas que necesitas y que puedes aplicar en tu vida diaria para evitar caer en el malestar, el estrés o la ansiedad.

Algunos de los beneficios son:

  • Reducción del estrés: está demostrado que con la práctica de Yoga se pueden reducir los efectos físicos y mentales del estrés. El organismo contesta al estrés a través de una respuesta de lucha o huida que supone una combinación entre el sistema nervioso simpático y las vías de activación hormonal; se libera cortisol –la llamada hormona del estrés– a partir de las glándulas suprarrenales.
  • Alivio del dolor: la práctica de Yoga alivia el dolor. Los estudios han demostrado que la práctica de asana (posturas), relajación, meditación y su combinación, proporcionan un alivio considerable del dolor en las personas con enfermedades o dolencias de cualquier tipo.
  • Mejor Respiración: contacto consciente con la propia respiración. Esto facilita la recuperación de la función vital más importante para el ser humano: la respiración natural completa.
  • Regulación del Sistema Nervioso-Endocrino: es el fundamento de la salud y el bienestar.
  • Aumento de la Flexibilidad: El Yoga mejora la flexibilidad y la movilidad e incrementa el rango de movimiento. Con una práctica asidua, los músculos se van estirando con mayor facilidad y las articulaciones aumentan su elasticidad, ofreciéndonos una mayor agilidad en la vida diaria, previniendo dolencias que puedan aparecer con la edad.
  • Incremento de la fortaleza y la resistencia muscular.
  • Control del peso.
  • Mejora de la circulación.
  • Desarrollo de la Conciencia: este es el gran regalo que el Yoga nos ofrece: la conexión con el momento presente.
  • Paz Interior: los resultados más inmediatos de la práctica de Yoga y de la meditación tienen que ver con el cultivo de la paz interior y de la quietud. Son la base para que los otros beneficios del Yoga surtan un efecto real y auténtico.

 

Yoga en el embarazo

Tanto si llevas años practicando Yoga, como si jamás has ido a una clase, la práctica de yoga puede ayudarte a llevar un embarazo más llevadero, pero como cualquier tipo de ejercicio, tiene sus contraindicaciones y hay que tenerlas en cuenta.

En primer lugar, durante el primer trimestre, hay que dejar que el bebé se asiente, de modo que la práctica en estos tres meses puede ser más meditativa, con ejercicios de respiración y relajaciones.

El beneficio más importante que aporta el Yoga es aprender a respirar y esto ayuda a mantener tu mente calmada y concentrada. Además, las exhalaciones largas y calmadas actúan sobre el sistema nervioso parasimpático relajando tu cuerpo. Aprender a inspirar y espirar de este modo puede ayudarte en el momento del parto.

Es fundamental dotar de movilidad a nuestra columna y realizar (siempre) todos los movimientos para los que está preparada (flexión, extensión, torsión y flexión lateral). Pero en el embarazo, hay que vigilar y cuidar mucho la ejecución de las mismas. Evitar extensiones en la zona lumbar y torsiones cerradas, y sobre todo

Nuestros músculos en el embarazo, debido a la producción extra de relaxina, son más flexibles y elásticos. Por eso, posturas de apertura de cadera son ideales para preparar la zona y facilitar el parto.

Las posturas de equilibrio pueden resultar todo un reto, ya que nuestro centro de gravedad va cambiando a medida que el embarazo avanza, pero son fundamentales para trabajar nuestro transverso y la estabilidad.

En cuanto a las posturas invertidas, si no has practicado yoga antes y tienes experiencia, no son fundamentales. Pero si, por el contrario, ya las practicabas, durante el primer trimestre no encontrarás inconveniente. A partir de entonces, el propio peso del feto impide mantener estas posturas debido a la presión que ejerce sobre el diafragma y pulmones.

El yoga te enseñará que tu cuerpo es tu mejor maestro y que practicar durante tu embarazo, no sólo te ayudará a sentirte bien físicamente, sino también anímicamente.

Las clases de yoga para embarazadas se convierten en un espacio donde encontrarte con tu propia esencia maternal y femenina, creando un lazo de hermandad entre las madres y sintiéndose comprendidas y apoyadas entre sí.

Postparto. Yoga para mamás y bebés.

Es una etapa de cambios bruscos, físicos, mentales y emocionales.

La gestión del vaivén hormonal y sus efectos depende en gran medida de la genética, de nuestra alimentación y de la actividad física que hayamos realizado previa y durante el postparto.

Si bien es cierto que no suele ser recomendable realizar ejercicio físico hasta pasadas 6 semanas después del parto (si no ha habido ningún problema), sobre todo porque también tenemos que darnos tiempo para habituarnos a las nuevas circunstancias (los ritmos del bebé o el cansancio), es recomendable realizar algunos estiramientos que te hagan sentir algo más ligera y alivien molestias musculares provocados por nuestra postura.

A partir de esas 6 semanas iniciales, se puede retomar una práctica de yoga enfocada a cerrar tu diástasis, a recuperar tu tono muscular en suelo pélvico y a recolocar las vísceras con ejercicios de pranayama (respiración) enfocados a eliminar presión de la cavidad abdominal y su fortalecimiento, y asanas (posturas) de cierre y recolocación.

Fortalecer desde las capas más internas a las más externas. Una recuperación desde dentro hacia fuera. Trabajando de esa forma, fortaleceremos nuestro centro, del que dependen las bases principales de la tonificación de las capas musculares externas (colocación, control postural, activación del core, etc…), y evitaremos hacernos daño después a nivel lumbar, cadera, rodillas…

Tanto si tu parto fue natural como por cesárea, encontrarás en nuestras clases, la combinación perfecta a tu tratamiento, para que los beneficios lleguen lo antes posible y te sientas cada día mejor. Además, al ser clases con tu bebé, podrás disfrutar de tu retoño, su contacto físico, tu maternidad recién estrenada, que es una etapa maravillosa y un privilegio vivir. Compartir este momento con otras madres, creará un vínculo con ellas.

Yoga femenino.

En la filosofía del yoga siempre ha existido la dualidad femenino/masculino, pero no tanto así en la práctica física.

Esta disciplina milenaria fue practicada desde su inicio más por hombres que por mujeres, y esto tiene su reflejo en cada secuencia, cada asana y su ejecución, cada respiración. Hoy en día, el 70% de las personas que practican yoga a nivel mundial somos mujeres, pero los diferentes estilos de yoga que hoy conocemos recogen innumerables series predeterminadas de posturas cuya mecánica en muchos casos, no favorece a nuestra fisionomía, ni responde a nuestras necesidades según la fase de nuestro ciclo en la que nos encontremos.

¿Por qué el yoga, entonces, ha de ser igual para un hombre que para una mujer, sabiendo que una mujer no es la misma hoy que dentro de 15 días?

La práctica de YogaFem🅡 está inspirada en tu naturaleza cíclica, en tu naturaleza femenina. Trabajando desde la auto observación y el autoconocimiento plenos, te ayudará a saber qué sientes, cómo te sientes, qué necesitas.

Este método trata de reconocer la influencia de hormonas sobre nuestra musculatura, nuestro cuerpo, y sobre nuestro estado anímico y, a través de la práctica física y meditativa, responder a esas necesidades.

YogaFem🅡 es acercamiento al yoga a través de la mujer que hay en tí, a tu propia esencia.

Recuerda que el viernes 7 de septiembre tendremos una Jornada de Puertas Abiertas gratuita para que puedas acercarte un poco más a las futuras clases y preguntes todas tus dudas.

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