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UNIDAD DE DOLOR PÉLVICO CRÓNICO

¿Qué es el dolor pélvico crónico?

El dolor pélvico crónico se define por consenso como aquel localizado por debajo del ombligo, de al menos 6 meses de duración, que interfiere con las actividades de la vida cotidiana o provoca la búsqueda de atención médica. Cuando la paciente consulta muchas veces el problema responsable ha disminuido o incluso desaparecido, pero no el dolor que se mantiene o, con frecuencia, empeora.

En la práctica sabemos que cualquier dolor de más de 3 meses de duración corre el riesgo de cronificarse.

¿Cómo se cronifica un dolor?

El dolor agudo es un mecanismo de defensa de nuestro organismo ante un estímulo peligroso. Nos avisa de la presencia de algo potencialmente dañino y nos permite reaccionar, protegiéndonos.

Cuando el dolor agudo no se controla adecuadamente y se mantiene en el tiempo se producen una serie de cambios el sistema nervioso, que es el responsable de recoger la información sensitiva de la piel y de las vísceras y transportarla hasta el sistema nervioso central, donde se hace consciente y se interpreta. Como consecuencia de esos cambios puede suceder que el dolor se perciba más intenso de lo que es, que se extienda por el cuerpo, que aparezca cada vez con más frecuencia o se haga constante e incluso que aparezca en respuesta a estímulos que no deberían ser dolorosos, como el roce o el frío.
Con frecuencia los músculos cercanos del abdomen, de la vagina o de los glúteos se contraen de manera involuntaria generando más dolor, dificultando algunos movimientos de las caderas o las piernas o impidiendo las relaciones sexuales.

A la larga vísceras como la vejiga o el tubo digestivo también pueden afectarse y pueden aparecer síntomas relacionados con la ingesta, la micción o la deposición.

El dolor crónico es una entidad muy compleja, difícil de diagnosticar y tratar. Muchas pacientes peregrinan de especialista en especialista buscando una respuesta a sus síntomas y se sienten solas e incomprendidas cuando no la encuentran. La mayoría de las veces el dolor imposibilita la realización de las actividades cotidianas provocando la pérdida del puesto de trabajo y el aislamiento social. Los trastornos del estado de ánimo, la ansiedad, la fatiga crónica, el insomnio y el dolor de cabeza son síntomas asociados muy frecuentes.

¿Cómo se puede prevenir el dolor pélvico crónico?

Es importante saber que ningún dolor que no ceda con una tratamiento analgésico convencional debe considerarse como normal, y eso incluye la dismenorrea o el dolor durante la menstruación. La mejor manera de prevenir el dolor crónico es identificar la causa específica que produce el dolor agudo y tratarla precoz y adecuadamente, antes de que se produzcan cambios en el sistema nervioso periférico y central.

¿Cuáles son las causas del dolor pélvico crónico?

El dolor pélvico crónico puede estar ocasionado por cualquier estímulo que active de manera reiterada las terminaciones nerviosas. Las causas más frecuentes son:

Ginecológicas: endometriosis, dismenorrea, síndrome premenstrual, enfermedad inflamatoria pélvica, vaginitis, síndrome del ovario remanente, adherencias postquirúrgicas, bartholinitis de repetición, endometritis, miomas, lesiones nerviosas postquirúrgicas o tras parto/cesárea, prolapso de órganos pélvicos, varices pélvicas.

Gastrointestinales: síndrome del intestino irritable, enfermedad inflamatoria intestinal, adherencias postquirúrgicas, enfermedad diverticular, isquemia intestinal, celiaquía, proctalgia, estreñimiento.

Urológicas: cistisis intersticial, disinergia uretral, cistitis de repetición, urolitiasis, neoplasia vesical.

Síndrome miofascial.

¿Cómo se trata el dolor pélvico crónico?

El tratamiento del dolor pélvico crónico debe incluir el tratamiento de la causa inicial que desencadenó el cuadro, si todavía está presente, así como el del dolor y el de todos los trastornos y síntomas asociados. Desde un punto de vista pronóstico es fundamental que el tratamiento se instaure antes de que se desarrollen los cambios en el sistema nervioso. Es esencial tratar no solo el dolor sino también todos los síntomas asociados, tanto físicos como psicológicos ya que si nos dejamos alguno sin tratar, ese o esos van perpetuar el cuadro en el tiempo impidiendo su resolución.

En fisioEspecialistas sabemos que cada paciente con dolor es diferente y requiere de una valoración individualizada. Consideramos imprescindible que el tratamiento del dolor crónico sea holístico y multidisciplinar. En la Unidad de la Mujer trabajamos en equipo ginecólogos, fisioterapeutas, osteópatas, nutricionistas, psicólogos y sexólogos con el objetivo de abordar simultáneamente el componente orgánico, funcional y emocional del dolor mejorando al máximo la sintomatología y calidad de vida de cada paciente.

¿Qué es el dolor pélvico crónico?

El dolor pélvico crónico se define por consenso como aquel localizado por debajo del ombligo, de al menos 6 meses de duración, que interfiere con las actividades de la vida cotidiana o provoca la búsqueda de atención médica. Cuando la paciente consulta muchas veces el problema responsable ha disminuido o incluso desaparecido, pero no el dolor que se mantiene o, con frecuencia, empeora.

En la práctica sabemos que cualquier dolor de más de 3 meses de duración corre el riesgo de cronificarse.

¿Cómo se cronifica un dolor?

El dolor agudo es un mecanismo de defensa de nuestro organismo ante un estímulo peligroso. Nos avisa de la presencia de algo potencialmente dañino y nos permite reaccionar, protegiéndonos.

Cuando el dolor agudo no se controla adecuadamente y se mantiene en el tiempo se producen una serie de cambios el sistema nervioso, que es el responsable de recoger la información sensitiva de la piel y de las vísceras y transportarla hasta el sistema nervioso central, donde se hace consciente y se interpreta. Como consecuencia de esos cambios puede suceder que el dolor se perciba más intenso de lo que es, que se extienda por el cuerpo, que aparezca cada vez con más frecuencia o se haga constante e incluso que aparezca en respuesta a estímulos que no deberían ser dolorosos, como el roce o el frío.
Con frecuencia los músculos cercanos del abdomen, de la vagina o de los glúteos se contraen de manera involuntaria generando más dolor, dificultando algunos movimientos de las caderas o las piernas o impidiendo las relaciones sexuales.

A la larga vísceras como la vejiga o el tubo digestivo también pueden afectarse y pueden aparecer síntomas relacionados con la ingesta, la micción o la deposición.

El dolor crónico es una entidad muy compleja, difícil de diagnosticar y tratar. Muchas pacientes peregrinan de especialista en especialista buscando una respuesta a sus síntomas y se sienten solas e incomprendidas cuando no la encuentran. La mayoría de las veces el dolor imposibilita la realización de las actividades cotidianas provocando la pérdida del puesto de trabajo y el aislamiento social. Los trastornos del estado de ánimo, la ansiedad, la fatiga crónica, el insomnio y el dolor de cabeza son síntomas asociados muy frecuentes.

¿Cómo se puede prevenir el dolor pélvico crónico?

Es importante saber que ningún dolor que no ceda con una tratamiento analgésico convencional debe considerarse como normal, y eso incluye la dismenorrea o el dolor durante la menstruación. La mejor manera de prevenir el dolor crónico es identificar la causa específica que produce el dolor agudo y tratarla precoz y adecuadamente, antes de que se produzcan cambios en el sistema nervioso periférico y central.

¿Cuáles son las causas del dolor pélvico crónico?

El dolor pélvico crónico puede estar ocasionado por cualquier estímulo que active de manera reiterada las terminaciones nerviosas. Las causas más frecuentes son:

Ginecológicas: endometriosis, dismenorrea, síndrome premenstrual, enfermedad inflamatoria pélvica, vaginitis, síndrome del ovario remanente, adherencias postquirúrgicas, bartholinitis de repetición, endometritis, miomas, lesiones nerviosas postquirúrgicas o tras parto/cesárea, prolapso de órganos pélvicos, varices pélvicas.

Gastrointestinales: síndrome del intestino irritable, enfermedad inflamatoria intestinal, adherencias postquirúrgicas, enfermedad diverticular, isquemia intestinal, celiaquía, proctalgia, estreñimiento.

Urológicas: cistisis intersticial, disinergia uretral, cistitis de repetición, urolitiasis, neoplasia vesical.

Síndrome miofascial.

¿Cómo se trata el dolor pélvico crónico?

El tratamiento del dolor pélvico crónico debe incluir el tratamiento de la causa inicial que desencadenó el cuadro, si todavía está presente, así como el del dolor y el de todos los trastornos y síntomas asociados. Desde un punto de vista pronóstico es fundamental que el tratamiento se instaure antes de que se desarrollen los cambios en el sistema nervioso. Es esencial tratar no solo el dolor sino también todos los síntomas asociados, tanto físicos como psicológicos ya que si nos dejamos alguno sin tratar, ese o esos van perpetuar el cuadro en el tiempo impidiendo su resolución.

En fisioEspecialistas sabemos que cada paciente con dolor es diferente y requiere de una valoración individualizada. Consideramos imprescindible que el tratamiento del dolor crónico sea holístico y multidisciplinar. En la Unidad de la Mujer trabajamos en equipo ginecólogos, fisioterapeutas, osteópatas, nutricionistas, psicólogos y sexólogos con el objetivo de abordar simultáneamente el componente orgánico, funcional y emocional del dolor mejorando al máximo la sintomatología y calidad de vida de cada paciente.

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