La cicatriz de

cesárea, ¿se trata?

Hoy os hablamos de cicatrices, en concreto de la cicatriz de cesárea, pero se podría extrapolar a cualquier otra cicatriz abdominal, desgarros, episiotomías o incluso a la resultante en la cirugía de próstata en el caso del hombre. 

Muchas de vosotras en consulta nos preguntáis si siempre hay que tratar este tipo de cicatrices o directamente ponéis cara de sorpresa cuando os recomendamos el tratarla cuando el fin de vuestra consulta era otro.

Pero…¿siempre es necesario tratar la cicatriz?; ¿Cuándo empezar a tratarla?; ¿Qué son eso de las adherencias?; ¿Qué relación tiene esto con mi suelo pélvico?. Pues os vamos a hablar un poquito de ello para que así podáis entender un poquito más de cómo funciona vuestro cuerpo cuando hay una cicatriz quirúrgica y veáis así la importancia de tratarlas.

La cicatriz de cesárea, ¿es sólo lo que vemos superficialmente?

Una cesárea es una incisión que afecta a varias capas de tejido, no sólo a la piel. Al llevarla a cabo también cortan tejido adiposo, tejido fascial, músculo, peritoneo, pared uterina, saco amniótico…Hasta que por fin alcanzan a nuestro bebé (todo en ese orden). Del mismo modo, no sólo cierran esta parte más superficial, sino que también se realiza una sutura de la pared uterina y del músculo, además de la piel.

Como en cualquier otro proceso cicatricial, cuando se produce una herida, el cuerpo pone en marcha toda una cascada de acciones con el fin de cerrarla. Uno de los procesos más importantes que ocurre es que las células producirán fibras de colágeno, que es el componente fundamental de todos los tejidos del cuerpo, y también de esa cicatriz, de forma que la manera en que se ordene determinará la calidad de la elasticidad de ese tejido.

En muchas ocasiones, este colágeno no se dispone ordenadamente, sino que lo hace de forma aleatoria, produciéndose entrecruzamientos patológicos entre sus fibras. Es esto lo que denominamos adherencias (que ya nos habréis escuchado hablar de ellas).

Estas adherencias impiden que las diferentes capas puedan moverse con libertad, influyendo de este modo tarde o temprano en la funcionalidad del complejo…¿qué complejo? Abdominal-lumbar-pélvico.

Es como si pellizcas una camiseta y la enrollas en tu dedo…si te fijas, aunque la pinza está en tu dedo, encima y debajo del mismo se forman arrugas. Lo mismo ocurre con la cicatriz y estas adherencias de las que os hablamos, lo que explicaría que puedan existir tensiones no sólo de forma local, sino también a otros niveles y más distantes de esta cesárea.

Entonces, ¿es importante tratarlas?

Sí, ROTUNDAMENTE.

Si no lo hacemos, estas adherencias podrían proliferar y formar tejido adiposo fibrótico. Tu cicatriz debe ser elástica e indolora

Estas fibras de colágeno se van a organizar según la carga mecánica que apliquemos al tejido, es por eso que al no movilizar esa cicatriz existe más riesgo de que estas adherencias aparezcan, siendo esta una de las complicaciones principales, tal y como comentamos en otro post anterior.

Otras complicaciones habituales que se pueden producir es la aparición de queloides, hipoestesia o hiperestesia de la zona de la cicatriz y alrededor de la misma o infección.

¿Cuándo empezar a tratarlas y cómo hacerlo?

Tenemos que tener en cuenta que en primer lugar tenemos que esperar a que la herida cierre. 

Además, los primeros días, el proceso inflamatorio será agudo y habrá dolor, por lo que es también importante darle tiempo a ese tejido a que se recupere, tomárnoslo con calma y ser conscientes de que una cesaréa se considera una cirugía mayor y, como tal, debe ser también su recuperación posterior (tener un círculo familiar y un entorno positivo en esos momentos también será importante).

Mientras, podemos observar(la). Esto nos ayudará a integrarla en nuestro nuevo esquema corporal.

En muchas ocasiones, tener esta cicatriz supone mucho más que una herida en el tejido, para muchas de vosotras es una herida emocional, que no siempre trae buenos recuerdos, pudiendo existir a veces incluso rechazo al hecho de mirarla. En estos casos, siempre os aconsejamos el que tratéis esto con un profesional que os ayude a entender ese rechazo. 

Tocar, acariciar suavemente o presionar las zonas de alrededor los primeros días también ayudarán a la prevención de complicaciones.

Es una vez que la herida está cerrada cuando podríamos empezar a movilizar un poco e irnos familiarizando con ella, ayudando a este colágeno del que os hablábamos a que se organice.

Además, podemos utilizar diferentes estímulos en caso de que haya hipersensibilidad o todo lo contrario (sensación de acolchamiento o hipoestesia), como por ejemplo vibrador, algodón, un pincel o bolígrafo, sobre la cicatriz y zonas colindantes. Todo ello, ¡sin dolor!

¿Cómo puede afectar esto a mi suelo pélvico?

La musculatura abdominal y la musculatura del suelo pélvico están estrechamente conectadas entre sí por tejido fascial. Además, el abdomen tiene un papel amortiguador de presiones del que os hablaba con anterioridad. De este modo, una alteración o disfunción a este nivel podrá afectar al suelo pélvico tarde o temprano. Por ello, no podemos entender estas dos estructuras como dos cosas aisladas, sino como un complejo (abdómino-lumbo-pélvico) que, fisiológicamente y en ausencia de alguna alteración, está en perfecto equilibrio.

El abdomen será el primero que reciba todas las presiones abdominales que soportamos en nuestro día a día, no necesariamente al hacer deporte, sino al coger peso, levantarme de la cama, toser…y el que las dirige hacia abajo. Si el primero no es capaz de cumplir con esta función o no es competente por la existencia de las tensiones que provoca la cicatriz, toda esa presión se dirigirá a la zona del suelo pélvico que no está preparada para ello, pudiendo provocar con el tiempo alguna disfunción a este nivel.

De este modo, en el caso específico del suelo pélvico, las adherencias podrían provocar dolor en las relaciones, dolor pélvico, problemas de fertilidad…Pero también podrían producir dolor lumbar o estreñimiento.

Además del tratamiento complementario en casa, desde la fisioterapia también podemos ayudar a la prevención de complicaciones o a su tratamiento una vez que éstas han aparecido. Por ello, no dudes en ponerte en manos de un fisioterapeuta especialista que pueda ayudarte en esta recuperación.

¿Qué dudas te quedan sobre la cicatriz de cesárea? ¡Déjanos un comentario!

Blog realizado por Inma, equipo Fisio Especialistas.

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