En esta ocasión, y después de haber presentado a nuestro diafragma torácico, me gustaría hablaros de la osteopatía visceral. ¿Qué es?, ¿qué tipo de patología y síntomas puede dar?, ¿cómo podemos ayudar a mejorar su función con el tratamiento osteopático?

Como probablemente sabes, la Osteopatía es un método de tratamiento que trabaja con la globalidad del cuerpo y con la relación estrecha e interdependiente de todas sus partes. El objetivo de esta metodología es buscar el origen de la posible patología y sintomatología y poder restaurar el movimiento allí dónde se haya perdido, dándole al cuerpo una salida para que él mismo empiece un proceso de autocuración y autorregulación (dos de los principios básicos de la Osteopatía). Por eso no debería sorprendernos que después de un tratamiento osteopático, el fisioterapeuta nos cite de nuevo en una o dos semanas, pues, es el tiempo que el cuerpo necesita para adaptarse al tratamiento recibido.

La Osteopatía se sustenta en 3 grandes pilares: la osteopatía estructural, la osteopatía craneal y la osteopatía visceral. Hoy profundizaremos en esta última, la visceral.

¿Qué es la Osteopatía visceral?

El tratamiento osteopático se vuelve fundamental cuando una parte de nuestro cuerpo pierde su capacidad normal de movimiento, es en este momento cuando decimos que existe una disfunción y se vuelve prioridad en el tratamiento.

Al igual que vamos a buscar que la espalda, el pie, la cadera, la pelvis se muevan correctamente, haremos lo mismo a nivel visceral. Probablemente te preguntarás…¿pero las vísceras se mueven? Sí, se mueven y te interesa saber por qué y cómo lo hacen.

Las vísceras disponen de una movilidad intrínseca, propia y autónoma de la propia víscera, como ejemplo claro está el peristaltismo intestinal, pero además se mueven gracias a una serie de ligamentos y fascias que unen unas a otras. También va a ser muy importante determinar si el lugar que ocupan es el adecuado, aquí tiene mucho que hablar nuestro diafragma, de lo que ya hablamos en el post anterior.

La disfunción visceral

A cada víscera le llega la información nerviosa y la vascularización de una determinada zona de la espalda, un determinado nivel medular. Ese nivel medular a su vez se encarga también de la sensibilidad de una zona de piel, de una o varias partes óseas, de un grupo de músculos y de determinados vasos sanguíneos. Cuando hay un problema en cualquiera de sus integrantes, el resto de estructuras van a verse afectadas. Por esta razón es tan importante el concepto de globalidad en Osteopatía.

Entendiendo este concepto, una disfunción visceral puede provocar dolor de espalda, articular y muscular a distancia…síntomas que podemos notar sin necesidad de que la víscera presente patología médica. Eso sí, si no tratamos dicha disfunción y se alarga en el tiempo, entonces sí que podríamos hablar de la aparición de una patología.

El problema de la disfunción visceral es que presenta muchos síntomas pero no existe ninguna prueba médica objetiva que nos lo pueda corroborar.

Otra característica es la repercusión casi inmediata que tiene sobre la espalda, cada víscera repercutirá con dolor en una zona específica de la espalda. Es un tipo de dolor no mecánico, no duele más o menos con el movimiento.

 

Fuente: Toogood to be food

 

También existe una relación clara entre determinadas emociones que pueden hacer que la víscera entre en disfunción, y hay veces que es la causa principal, el origen. Como ejemplo rápido, el enfado, el exceso de autoexigencia son emociones relacionadas directamente con disfunción de hígado.

¿Cómo trabajamos desde la Osteopatía visceral?

Para mí, lo más importante es una buena y detallada entrevista clínica inicial con el paciente, dónde dependiendo de sus respuestas nos encaminarán hacia un primer diagnóstico que nos ayude luego en nuestro  tratamiento.

Una vez realizado valoraremos el movimiento de cada víscera por supuesto, pero lo primero que haremos es una evaluación de la estructura global del cuerpo, de abajo a arriba, evaluación de la pisada, valoración de posibles asimetrías, zonas que se muevan poco, veremos la calidad de movimiento de la espalda… después de ello pasaremos a devolverles dicho movimiento y nos meteremos de lleno ya en el trabajo de la propia víscera con diferentes técnicas de restauración de la movilidad, de descongestión, de reequilibración…dependiendo del tipo de disfunción que presente nuestro paciente.

En posteriores publicaciones iremos hablando de cada una de las vísceras en concreto, de la patología y cuadro de síntomas que asocian cuando están en disfunción y recomendaciones para su cuidado, pero no quería meterme en ello sin antes poderos explicar de qué se trata este tipo de trabajo.

 

ADRIANA CANTIN GALINDO

Fisioterapeuta y Osteópata C.O

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