04
Oct

Conoce bien tu DIAFRAGMA: un injusto desconocido de nuestro cuerpo

Si hoy quiero hablaros del diafragma es porque lo concibo como un músculo de vital importancia, más de lo que a priori pueda pensarse. Para que no te pase desapercibido, me gustaría ayudarte a conocerlo. A continuación os hablaré de sus funciones y de las relaciones más importantes que tiene, así como posibles síntomas asociados a su mal funcionamiento. Hoy por hoy es el punto de partida de todos mis tratamientos y, después de leer el post entenderás porqué.

En nuestro cuerpo tenemos cuatro diafragmas (sí, cuatro), y están dispuestos de manera transversal. Cada uno de ellos cuenta con una función diferente que depende de su distinta localización. Hoy te presento solo a uno de ellos, el diafragma torácico, situado debajo de la caja torácica y encima de las vísceras abdominales.

Funciones y relaciones más importantes

Empezaremos por su función más importante, es el músculo principal en la respiración, de ahí su estrecha relación con el sistema pulmonar. Pacientes que remiten cansancio o fatiga al mínimo esfuerzo, que presentan respiraciones cortas o entrecortadas, así como dificultad para coger aire con fuerza, son ejemplos de que el diafragma se encuentra afectado por algún motivo.

Ya hemos dicho que se encuentra localizado en el centro del cuerpo, es el techo de la cavidad abdomino-pélvica, y va a ser el encargado de transmitir las presiones de arriba abajo. Te preguntarás de qué presiones hablo. En nuestro día a día estamos sometidos a numerables aumentos de presión en actividades tan cotidianas como pueda ser una tos, un estornudo, coger algún peso, ir al baño a defecar con esfuerzo, cambios de posición, saltos, carrera… que aumentan la presión a nivel abdominal. La buena o mala gestión por parte de nuestro abdomen de estos gestos hiperpresivos, hará que estas presiones repercutan de manera negativa a nivel de nuestro suelo pélvico. Pero si además de estas presiones, tenemos un diafragma con más tono (fuerza de base del músculo) del normal, va a repercutir en que esa presión sea todavía mayor. Por esta razón, es tan importante su tratamiento cuando se presenta patología en el suelo pélvico.

El diafragma sirve de paso a estructuras de gran importancia, la arteria aorta pasa de la zona torácica a la abdominal por él, también la vena cava inferior y el sistema linfático, el esófago y nervios específicos para todo el tracto digestivo. Por ello, si su tono es superior al normal, disminuye el tamaño de estos orificios y empeora el funcionamiento de estas estructuras.

En íntimo contacto con músculos clave en la zona lumbar, músculos que dan estabilidad tanto de manera longitudinal como transversal en toda la zona. En pacientes con dolor lumbar o patología tipo ciática hay que tratar esa musculatura, pero por supuesto también el diafragma, dada su relación anatómica.

Otra de sus funciones es dar soporte y una adecuada presión a nuestro sistema visceral. Se relaciona con órganos como el estómago, el duodeno, el hígado, el páncreas, el colon y los riñones, haciendo que ocupen su lugar correcto y que su funcionalidad sea óptima. Así, si no se actúa sobre el diafragma en sesiones de osteopatía visceral, nuestro éxito en la mejora del paciente es posible que no llegue nunca.

¿Dolor de cuello? Aunque te parezca increíble, muchos de estos dolores tienen su origen en el nivel diafragmático. La razón es que el diafragma recibe la información nerviosa desde la zona cervical, y justo ahí es donde comparte centros nerviosos con los nervios que controlan al trapecio y otros músculos cervicales que tanta guerra nos dan en consulta. 

El diafragma tiene una relación directa con la salud mental. Por último, y no menos importante, el diafragma tiene una relación directa con nuestra salud emocional. Por su ubicación central, por su conexión con el resto del cuerpo a través de un tendón que conecta el cráneo con el pie, se convierte en el centro de la emoción. De ello deriva esa sensación de nudo en el estómago cuando nos preocupa algo. O también esa postura tan común cuando estamos tristes o preocupados por algo, nos encogemos, nos hacemos pequeños, sintiendo muchas veces presión en el centro…  ¿Casualidad? El cuerpo es sabio. No hay casualidad sino causalidad. La localización de esa presión nos indica que el origen es nuestro diafragma.

Bueno, ahora que has profundizado en el conocimiento sobre el diafragma, puedes ayudarle tú mismo a mantenerle en forma. Por ejemplo, tomando conciencia de tu postura, de tu respiración, de la gestión de las presiones abdominales, prestando atención a cómo ellas afectan a tu suelo pélvico…

Para esto, un/a fisioterapeuta es la mejor elección, aunque el Pilates o el Yoga terapéutico pueden ser también de gran ayuda para mejorar su función pues son métodos basados en la respiración.

ADRIANA CANTIN GALINDO

Fisioterapeuta y Osteópata C.O.